domingo, 29 de diciembre de 2013

Amor de mentira

Me declaro culpable.

Culpable de creer lo increíble, de sentir lo imposible y de luchar por causas perdidas.

Declaro sinceramente mi debilidad ante los sentimientos, ni deseo de creer que en la bondad y mi lucha por lo imposible.Y aunque todo esto me arrastre a situaciones, a veces, indeseables, no pienso dejar de hacerlo.

No muestro arrepentimiento alguno. A veces me dejo engañar, otras no consiguen ni siquiera hacerme dudar del engaño y otras caigo como una tonta, pero es lo que tiene ser humana...

Yo me declaro humana, de la raza de los que aún creen en el corazón, de aquellas personas que no se decantan por intereses y, aunque tenga sus contras, no dejo de ver el balance positivo.

No me importa declarar que me enamoré de quién no debía, que comí mas de la cuenta y que escondí el chocolate para que mis hijos no lo vieran.

Tampoco se me caen los anillos al declararme culpable de haber caído en el desliz de ser amada por una noche, de entregar mi cuerpo y mi alma por una pasión peregrina...
he amado mas de lo que merezco, me han querido mas de lo que he correspondido y me han desahuciado el corazón demasiadas veces.

Si, soy humana, bruja y humana, de chocolate y de piel y me dejaría engañar una y mil veces solo por poder vivir lo que he vivido. Dejaría que me detestaran otras tantas por volver a sentir ese calor y no me importa declarar que, aún sabiendo que me engañas, quiero seguir amándote hasta que las mentiras nos separen.

Inma Castrejón, la bruja de chocolate

miércoles, 25 de diciembre de 2013

VIDA

De todas las palabras que me gustan hay solo una que realmente lo engloba todo.

Vida.

Vida es el amor y la guerra, es gritar, el silencio y el ruido, cantar y decir "te quiero", vida es todo.

Vida es aquella virtud que la madre tierra nos regala al nacer, la oportunidad única e inexcusable para ser feliz, para sufrir y ser sufrido, para amar y ser amado.

La vida es aquello que consumimos gota a gota, al ritmo de la arena que se cuela por el minúsculo orificio del reloj del tiempo, siempre implacable... Cada minuto descuenta de la cuenta que se nos han regalado y, sin embargo, engrosa el saldo de recuerdos, esos que llenarán nuestras tardes de ocaso cuando ya no nos queden fuerzas para construirlos.

Todo cuenta en la vida, hasta las miradas peregrinas que nos cruzamos con desconocidos a diario. Cuentan los besos y los abrazos, pero cuentan también aquellos desdenes que se nos escaparon y las tardes perezosas de no hacer nada.

Este mundo incierto, donde nadie sabe que puede esperarnos a la vuelta de la puerta, este suspiro de "tic-tac", intenso, esquivo, impreciso, esta bendita vida que nos han dado y que no sabemos cuando ni donde se nos reclamará la devolución...

Esta vida que me da la ocasión de conocerte, de hablar de vida, de hablar de amor y de compartirlo contigo.


Siempre quise ser de viento para poder volar muy alto

y jugar las sábanas tendidas del cordel de tu patio.

Quise ser de aire para poder verte siempre, en cada lugar,

oxígeno que respiras, frío que abrigas cuando me estas amando. 


Inma Castrejón, la bruja de chocolate

domingo, 8 de diciembre de 2013

Mi secreto

Hoy tengo un secreto inconfesable que finalmente deseo compartir con vosotros.

Guardar un secreto produce un sin vivir que dificilmente se puede llevar con cierta parsimonia. Los secretos, por el mero hecho de llamarse así, son esos datos que siempre tenemos en la punta de la lengua y que nunca nos atrevemos a contar. Hay veces que nos da la sensación de que nos han puesto un vigilante jurado a nuestras espaldas a la espera de sorprendernos en un renuncio, pero como en esta ocasión el secreto es de mi propiedad yo decido si sigue o no siéndolo.

Llevo mas de siete meses sin fumar. Me ha costado mas de lo que cualquiera pueda imaginar, porque, a pesar de lo perjudicial del consumo de tabaco, no deja de ser una droga con un poder de adicción que yo ignoraba por completo.
Siete meses sin encender un cigarro y mas de diez quilos de peso en mi cuerpo. He llorado mucho, me he tirado de los pelos y me he apuntado al gimnasio varias veces.

Dejé de salir con mis amigos para evitar la tentación, me negué a exponer mi nuevo look de rellenita en público e incluso dejé de ver a mi amante.

Siete meses en los que he respirado mejor, he ahorrado algo de dinero que luego me gasté en parches de nicotina y pasteles de chocolate. Siete meses con un humor de perros y una tristeza que no encontraba razonamiento, hasta que finalmente...

Hace un par de días me entró una llorera sin motivo. Una racha en la que sin tener una pena incipiente, me daba por llorar por cualquier cosa. Vi ET y lloré como nunca, me monté en la báscula y lloré aún mas. Me llamó mi madre y cuando colgué... lloré, no me preguntéis porque. Vi a mi perro en la alfombra y me dio mucha pena, es mas, me dió pena hasta el pollo que iba a cocinar.

Dadas las circunstancias decidí ir a dar u  paseo con mi perro. El sol acariciaba mi rostro quemado por la sal de mis lágrimas sin sentido. Mi perra me miraba de soslayo preguntándose que demonios me ocurría. Paseé y paseé durante largo rato y, nada, seguí llorando.

Vi un estanco...
Me acerqué al estanco.
Miré el presupuesto de mi pequeño monedero.
Entré en el estanco.
Esperé la cola y me tocó a mi.
El señor estanquero me miró.
Yo lo miré.
Me preguntó, ¿que le pongo? y me puse a llorar como una niña pequeña.

Le dije

-Señor estanquero, llevo 7 meses sin fumar, véndame una pipa!

El señor del estanco me miró de nuevo sin saber que hacer y me dijo

-No, una pipa es como fumar pero sin fuego, vete a la farmacia que te den algo.

El señor, muy amable y comprensivo, por cierto, me ofreció un clinex, mi perra me miró, me miró el estanquero y salí por la puerta con el pañuelo en la mano y llorando a todo lo que daba el moco.

La calle estaba llena de gente y llorar en público es muy complicado, así que decidí esconderme en un portal.

El portal estaba vacío hasta que bajó un vecino y mi perra quiso morderle, así que tuve que irme a llorar a otro sitio.

Se me pasó un poco el sofocón y me fuí a la farmacia. Todo fue entrar por las puertas de la farmacia y me eché a llorar de nuevo como una magdalena. El clinex estaba empapado, por lo que no me quedó mas remedio que limpiarme con la bocamanga del chaleco y de esta guisa le conté la película al farmacéutico, el cual me vio en tal estado que me recomendó ir al ambulatorio a que me dieran algo mas fuerte.

Salí hecha una pena, arrastrando a mi perra por la calle mientras intentaba buscar un poco de tranquilidad en la desesperación que me acuciaba, pero no la encontré.

Se me ocurrió que lo mejor sería ir a la pastelería a comermerme una palmera de chocolate, pero eso empeorará las cosas, diez quilos ya eran suficientes como para ahora encima sentirme culpable por haber vuelto a saltarme la dieta.

Así que me dirigí al bar de la esquina, me limpié los mocos, saqué dinerito del monedero, me acerqué a la máquina y saqueé un paquete de Nobel.

Si, lo he hecho, me siento culpable, pero se me ha quitado la pena...
Siento mucho no haber podido superar esta adicción en este momento, supongo que en otros me será mas fácil. Animo a todos aquellos que lo estáis intentando, para mi creo que debo esperar otro tiempo mas adecuado...
Ahora no se si ir de nuevo al estanco a pedir disculpas al estanquero por haberle formado el espectáculo y hacer lo propio en la farmacia...

Inma Castrejón, la bruja de chocolate 

martes, 3 de diciembre de 2013

Diciembre sin ti




Hoy el frío diciembre llama con urgencia al calor de tus abrazos. 


Espera tu vuelta a mi lecho, vestido de piel y sin mas calor que tu cuerpo, diciembre frío, diciembre...

Diciembre incendiado de luces y velas, de leñas ardiendo, de gente hirviendo en el bullicio de la calle. Diciembre lleno de vacío, de buscar en mis manos las tuyas y no hallarlas...

Hoy empieza un diciembre nuevo, este aún no te conoce, este diciembre nunca supo tu nombre, no te echó de menos, no te tiene anotado en la lista de invitados a la cena.

Este que inicia las fiestas llenas de regalos, no tiene regalos para ti, no te tenía previsto, no sabe donde meterte entre tanta soledad...

Hoy el frío se apodera de mis sábanas, de tanto esperar tu calor, nos hemos quedado congelados de amor diciembre y yo...

Inma Castrejón, la bruja de chocolate

domingo, 1 de diciembre de 2013

Cristales



Vacía,
como vaso después del último trago,
con los labios marcados al borde el abismo,
transparente..
Vacía de mañana,
vaciándome el alma en cada metro que me aleja, abandonando los recuerdos a su suerte.
Partiendo,
partida de cristal fino, espejismos conscientes.
....
Pensamientos sueltos.

Inma Castrejón, la bruja de chocolate

viernes, 29 de noviembre de 2013

buscando sueños

Por fin ha caído la noche y llevo ya horas esperándola. Buscándote palabras para un cuento, para regar de emociones la noche, para que las horas de tu descanso se llenen de historias amables.
Me he parado a rebuscar entre los besos que un día me diste, entre los que te dí y los que nos robamos. Estuve andando despistada por el almacén donde las cosas imposibles se quedan atascadas, a la espera de que alguien crea en ellas.
Durante miles de micro segundos me quedé ensimismada registrando en la caja de los recuerdos, pero todos se habían vuelto de color sepia, entintados de la tinta del calamar que ensepia las fotos, que se emborronaron con lágrimas derramadas en el papel grueso de tu carta antigua, vieja ya de tanto uso, de tanta lectura buscándote en cada letra.
Hoy llevo años esperando la noche para encontrarme con tu recuerdo ausente. Siento tus gélidos besos en mi mejilla ardiente y no consigo atrapar tu vida, no consigo que tu helado beso me temple el frío, me temple el corazón que se quedó bajo cero sin ti.
de tu ausencia, solo me salva en el ocaso la chispa helada que el filo de la luna navaja rasga en el negro de la media noche.
Hoy tengo ya muchas horas esperando el sueño, pero por mas que espero, el sueño siempre viene sin ti. Hoy me vence el cansancio, ese humano desgaste que requiere la desconexión temporal del sistema operativo...
Hoy tampoco viniste a escuchar mi cuento de buenas noches..
Te echo de menos abu

Inma Castrejón, la bruja de chocolate

lunes, 25 de noviembre de 2013

Corazón loco

Aich, corazón loco!
Loco y roto, y repartiendo pedazos.
Trozos de amor descontrolado, besos de pasiones infinitas...
Aich, corazón loco!
Como tequila sin sal, como noches de sueños despiertos, como piel sin vestido, como arena en los pies, como brisa en el pelo, como miradas eternas...
Corazón loco, loco, loco!
Repartiendo a tiras las verdades y las mentiras, dejando pasar el viento huracanado, el levante fiero, el poniente frío, los vendavales de otoño y las tormentas de invierno...
Corazón, loco, loco, loco! 
Loco y desconsolado, loco y despojado, loco y muerto de frío, muerto de amor, muerto de sueños, muerto de ti y de mi, muerto de locura de corazón loco...
Y después del corazón solo me queda la vida. La vida sin tu corazón loco...

inma Castrejón, la bruja de chocolate

domingo, 24 de noviembre de 2013

Mi corazón de trapo



La semana se termina debiendo horas al tiempo.

Han ocurrido tantas cosas en tan pocos días, hemos hecho, dicho, construido tanto que, ha sido una semana de 365 días.

Ayer fue primavera, todo el día, desde que amaneció, abrí la ventana y me atrapó el olor recordado de mis naranjos florecidos.

Viajé por un puñado de horas al lugar donde vuelven las aves huyendo del calor, huyendo del frío. Y me quedé en la candela que se enciende en el alma y miré en la inmensidad de la marisma y ví como las nubes fueron, vinieron y volvieron a marcharse.

Ayer fue primavera por todo el día, anoche se hizo verano y el amanecer volvió a traer el invierno...

Esta semana ha tenido muchos días, muchas primaveras y muchas ventanas cuajadas de flores, salpicadas de jazmines y acariciadas por el encaje del visillo translúcido.

Muy buenas noches desde mi corazón de trapo!

Inma Castrejón, la bruja de chocolate

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Quizás...quizás...quizás



Sabes lo que ocurre?
que todo lo que escribo en esta zona blanca de mi vida, termino por borrarlo.
No se que les pasa a mis palabras, a mis sueños, a mis fantasías. 
Quizás nos estamos haciendo mas viejas, mas aburridas, mas amargas...
Quizás los días estén tan repletos de vida que no queda hueco para mis palabras bailarinas..
Quizás el invierno anochece demasiado deprisa nuestro frágil y cansado corazón de bruja de chocolate...
Quizás se haya agotado el chocolate...
Quizás, solo quizás, sea la magia la que se está diluyendo en los fríos incipientes de noviembre...
Quizás el presente y los números estén apagando el son de mis letras con tacones de aguja...
Quizás mis primeras arrugas no quieran contar que ya no encuentro a la bella en el espejo, que ya se desvanece la frescura, que ya el tiempo quema, que ya... que se pasó el tiempo de amar, que se marcharon los amores para siempre, que nunca mas habrá un amor para la marchita bruja de chocolate...
Quizás sea que me hace falta un poco de silencio entre tanta gente...
Hoy te necesito.

Inma Castrejón, la bruja de chocolate

lunes, 30 de septiembre de 2013

A mi abu...



Hoy dedico mi entrada a mi abuela Concha.
Es extraño, siempre imaginé como sería esta entrada y confieso que he logrado resistirme a la tentación de escribirla antes de tiempo.
Imaginé que escribiría frases hermosas y muy sentidas, o, quizás una bella poesía. Pensé que la previsible muerte de mi abu de 102 años iba a determinar el comienzo de mi primer libro. Sería una historia alegre, extensa y llena de personajes extraños pero reales.
Creo que hoy es el día perfecto para escribir las primeras frases:

"Hoy he podido escuchar el último suspiro de la persona mas joven y a la vez mas vieja que jamás haya conocido la madre tierra.

Ha sido leve, pero lo suficientemente sonoro como para llenar la estancia de historias aprendidas. He notado el peso de la energía en mi pecho y el olor a rosas de cuando pasa un ángel.

Hoy he visto morir a mi abu."

Descansa y cuida de nosotros, te echo de menos...

Inma Castrejón, la bruja de chocolate


martes, 16 de julio de 2013

Recuerdos de un verano




Me recuerdo aquel verano. Ese en que me dejaba arrastrar por el azul de tus ojos felinos y me perdía en tus fuertes brazos.

Me recuerdo derretida poro a poro. En cada caricia, en cada parada, en cada suspiro, derretida, derretida...

Me añoro. Si, mirando las estrellas estrechada en tu piel desnuda, dejando que se cuele el frío en las esquinas del tiempo, sintiendo el viento de las perseidas.

Si permanezco en silencio aún resuena el en mi cabeza el eco de algunas risas compartidas.

Me recuerdo alguna noche, me recuerdo alguna mañana de despedida, me recuerdo en la arena, me recuerdo aquel verano, me recuerdo y ya parece que soy menos yo y tu menos tu y todo es mas "era" y ahora no es ahora, ahora es "pasado"...

Recordando...

Inma Castrejón, la bruja de chocolate

viernes, 5 de julio de 2013

volver

 
 
 
Tras muchas lunas sin visitar mi rincón escondido, después largas noches echándote de menos, vuelvo a encontrarte. Abandonada, arrinconada, creyéndose olvidada de todos menos del tiempo, ese que la cubrió de polvo y telarañas, de historias que nadie cuenta, ese tiempo que pasa, impasible, incesante, inmune al las prisas o las desesperaciones mundanas. Allí, detrás de la puerta de madera vieja, escondida en un hueco ya amoldado a su enclenque estructura, allí se halla mi escoba.
El reloj de mi muñeca ha marcado demasiadas veces las doce sin volar a lo mas alto armada por tu esquelético y largo palo de escoba vieja. Mis dedos te han recordado, mi disfraz de bruja buena te ha esperado y, aquí estoy.
Llévame a visitar estrellas, a mirar por las ventanas ajenas, a disponer mágicos embrujos que atraigan amores imposibles. llévame donde nunca estuvimos y déjame tiempo para poder contarlo.
Hoy te recupero del armario de las cosas que nunca debimos perder, te encuentro esperando con las mismas ganas de aventuras. Hoy va a ser una noche inolvidable, porque será la primera noche del resto de los cuentos de
 
LA BRUJA DE CHOCOLATE
 
Inma Castrejom

martes, 14 de mayo de 2013

DEL CARIÑO

Y es que no sabes que prefiero tu cariño a cometas en el cielo y soñar no es suficiente, no es todo...

No deseo grandezas mas que las tu corazón sincero y esas muestras de amor pausado, esa amistad que nadie rompe.

Prefiero la libertad a tu lado, de vez en cuando, sin premisas, la prefiero a un millón de jaulas de oro, de tesoros inexistentes, de promesas vacías...

Y es que prefiero tus abrazos sinceros, sin dudas, sin miedos, los prefiero a un amor descontrolado que a nada llega...

A veces peco de ambiciosa, pero mi ambición es tan cara que no tiene precio y solo la calma tus dulces besos...


Inma Castrejón, la bruja de chocolate

viernes, 10 de mayo de 2013

De lo que se siente


Sentir es inevitable, un don que la madre tierra nos regala conforme somos engendrados.

Somos tan complejos que cualquier sentimiento, sensación o sentido puede tener múltiples interpretaciones, todo depende de los sentimientos, sensaciones y sentidos de quienes reciben noticias o son receptores, sujetos o predicados de los nuestros.

Cuando alguien expresa lo sentido nunca es capaz de hacerlo a ciento por ciento, pues el vocabulario oral y escrito e incluso el gestual o sensitivo no es capaz de hacerlo llegar en su plenitud, sería necesario pasar por la piel del otro, meterse dentro y haber vivido cada una de las experiencias del que expresa.

Sentir es un regalo, es un castigo, es un premio y una condena...sentir es estar vivo, pero vivo como solo tu sabes hacerlo, con tu pasado, tu familia, tus vivencias, tu presente y tus expectativas...

Es por ello que no os voy a transmitir como me siento hoy, porque por mas que me esfuerce y busque palabras...nunca llegaríais a entenderlo.

Esta noche calurosa que augura un verano cercano solo deseo cerrar pronto los ojos y soñar sentimientos mejores para mañana y, quizás esos si sea capaz de transmitirlos, al menos en una mínima expresión y regalaros una sonrisa mañanera, un bonito paseo por el lugar donde encierro mis sentimientos felices...

Inmna castrejón, la bruja de chocolate

miércoles, 8 de mayo de 2013

no volver

Un billete de avión, una pequeña mochila, unas zapatillas, tiempo para gastar y los ojos limpios.

El equipaje perfecto.
Alguien me contó una vez que vivía cerca de un océano eterno, uno en el que el horizonte se extendía hasta que la vista nunca alcanzaba. Me contó historias de ballenas, de delfines y de iguanas verdes..de ir descalza por una arena blanca, con el turquesa del agua rozándote los pies como caricias de seda.

Mi billete, ese que vale un puñado de dinero y traslada a otra vida, a la vida que espera ansiosa de ser vida de ser caminada, a los senderos cercados de conchas muertas, muertas y blancas, al sol que se incrusta en la piel y te recuerda que sigues vivo...

Hoy apuesto por ese billete, ese que solo requiere un par de mudas, un buen calzado y ganas de abrirle los brazos al hoy.

Algún día marcharé a mi paraíso, cogeré mi maleta de tiempo y dejaré que las olas marquen el tic-tac de un no volver

Hoy sueño con esas ballenas, con las iguanas verdes y con los cañaverales, con los peces de colores, con las quemaduras del sol...

Donde se metió mi paraíso, donde?
pensando en volar...

Inma Castrejón, la bruja de chocolate

lunes, 6 de mayo de 2013

cuentos de media noche


Cuéntame un cuento, uno que dure hasta que me despierte.

Por favor, cuéntame uno en el que las brujas sean buenas, los piratas sean dulces y los lobos me acunen.

Cuéntame algo bonito, algo que te pasó hace mucho mucho tiempo, pero algo que tenga que ver con tus ilusiones, con tus sentimientos. Cuéntame aquella vez que fuiste a vivir una temporada con los indios arapajoes, o aquella ocasión en la que te sumergiste a 5000 metros bajo el mar y viste peces fluorescentes, si, esa historia me cautivó...

Hoy no necesito promesas, no quiero falacias, quiero solo una historia, una de verdad o de mentira, pero algo que dure toda la noche...

Háblame de aquel viaje a los mares el sur, de la isla solitaria donde varaste durante meses esperando rescate... Dime como eran las palmeras, cuéntame ese cuento de princesas balinesas, de fornidos guerreros, de panteras negras como el azabache...

Esta noche no quiero escuchar mentiras, prefiero cuentos, prefiero ese cuento que inventas cada vez que me miras...

Cuéntame un cuento, cuéntame uno que me haga olvidar que me estás mintiendo...

Inma Castrejón, la bruja de chocolate

sábado, 4 de mayo de 2013

mamá

Mi mamá me mima...

¡Cuanto costaba agarrar el lápiz! y siempre con la mano derecha, bien derechito y sin salirse de los puntitos.

¿Quien no ha empezado a leer y a escribir con esa frase?
Pues mi mamá, a pesar de los años que me otorga el documento nacional de identidad, sigue mimándome. Sigue llamando cada día a ver si estoy a salvo y si por cosas de un diario no atiendo sus llamadas, se que es capaz de llamar a todos los hospitales de España, a la guardia civil y hasta al CSI.

Mi mamá...esa persona que no mira mas que por los demás, esa mujer que cuida, que cuida y atiende, que hace croquetas, que se pirra por comprar tomates, que me enseñó a no mentir, a ser honesta...mi mamá.

Yo nunca seré como ella, porque nadie es como ella, porque para serlo hay que renunciar a ser uno mismo y anteponer a los demás, mi mamá...

Hoy te dedico una poesía, una sin rimas ni métrica, una poesía de alguien que no sabe como decirte "te quiero" mas fuerte, mas alto, mas claro, limpiamente
.
Todos los besos son pocos para regalarte...

Inma Castrejón, la bruja de chocolate

martes, 30 de abril de 2013

Ser madre

Hace mucho que te busqué, me permití la licencia de soñar una locura, una con cara de niño, una con sonrisas y papillas, de pañales y besos que yo te enseñaría a regalar.
Hace ya años  que te tuve en mi vientre, imaginaba día a día como sería tu carita de recién nacido, a quién me recordarían tus ojos, a que olería tu piel...
Hace años me sentaba en una butaca después de comer para sentir tus pies acariciando mi barriga, para escuchar tu pequeño e inquieto corazón de guerrero fuerte y valiente..
una noche de hace mucho mucho tiempo llamaste a mi puerta y te dí la luz y miré tu rostro y abriste los ojos y me agarraste el dedo con tu diminuta manita y procuré que no la soltaras para que nunca te cayeras...
Hace mucho mucho tiempo, en un lugar muy lejano, en una casa que ya he olvidado, te pusiste en pie, caminaste torpemente y buscaste mis brazos...
Erase una vez un niño que reía por todo, ese pequeño creció y en un reino muy muy lejano erase una vez...y fueron felices y comieron perdices y colorín colorado y este cuento...se ha acabado...
Solo quise recordar que alguna vez creí que eras mio, pero tu no eres de nadie, eres solo tu

Inma Castrejón, la bruja de chocolate

domingo, 24 de febrero de 2013

noche de luna...otra luna

¡Aih la luna!

Esa que brilla esta noche como todas las noches, que me domina cuando se llena, que oscurece  mis cielos cuando se esconde, la luna...
¡Aih mi luna!

Lunares en su cara, lunares son mis sueños, de lunares los vestidos y de luna tu reflejo,
¡Aih mi luna!

Me desbaratas, me enciendes, me alteras como si una ola fuera, mi luna apagando las estrellas.
Luna, luna de mecidos durmientes, luna de amantes en celo, de labios pegados y de pecados testigo, aih mi luna...
Y me duermo en tu luz, vigilante, pendiente, mi luna yacente.

!Aih mi luna!
¿Donde te metes?

Inma Castrejón, la bruja de chocolate

domingo, 17 de febrero de 2013

Agua

Agua clara que entre los dedos se escapa, agua...
Agua de primavera, de mañana fresca, de condensada noche y claro amanecer, agua...
Sutil y suave, esquiva y limpia agua.
Salda en mares ondulantes, dulce en lagos eternos, invisible, luminosa, agua...
Hoy quisiera ser como el agua, esa que encerrada en un vaso espera tu boca, que sacia tu sed, que acompaña tu mesa, que invisible se cuela hasta el rincón mas escondido de tu cuerpo. Agua que dentro te sacia, que todo lo llena y se, se va como el agua...
Hoy soy como el agua.

Inma Castrejón, la bruja de chocolate

jueves, 14 de febrero de 2013

Un buen día para pasear con mi escoba



Hoy es un día perfecto para echar a volar a mi bruja de chocolate.
Hay quien piensa que debería permanecer escondida en un cajón, quizás en ese cajón diminuto de mi pequeña y preciosa mesita de noche o en la cajita de lata en la que almaceno los recuerdos, pero mi bruja es traviesa, tiene una escoba que alcanza velocidades increíbles y otras se desliza por el azul violáceo de un atardecer en Caños de Meca.
Hoy es un día en el que los ramos de rosas circulan por las calles como si nadie los sujetara, inmensos manojos de rosas envueltos en papel celofán y con grandes lazos de color carmesí y mi bruja se pregunta: ¿cual es el motivo de tanta rosa y tanto bombón?
Yo consumo chocolates a diario y mis flores no las corto, las dejo vivir plantadas en mis macetas, en esas que adornan mi azotea. Nadie ha de regalármelas, no es necesario que las envuelvan porque ya son hermosas. Mis tarjetas de amor ya las escribo yo y cada golpe de pulmón lo siento como un beso, como un "te quiero "a la vida.
Hoy es un día para celebrar, si, y mi bruja sale de ese rincón  donde solo se queda dormida esperando a que yo le abra la puerta, pero yo...no creo en las puertas cerradas, no creo en los amores de un día ni en las flores embotelladas, cero en la vida, en las escobas, en los suspiros y en los chocolates de medio día y en algún beso fugitivo que me recuerde que, aún siendo bruja, soy una mujer...

Inma Castrejón, la bruja de chocolate. 

sábado, 9 de febrero de 2013

PECADO

El humo.
Humo espeso, cálido y nebuloso, humo.
Gas inerte, fallecido en la quema de cigarros marchitos, de noches eternas, de pecados inconfesables, de amores inhabitados..Humo.
Humo de dulce aroma, mezcla de sal y limón, de vinos espumosos, de medias rotas, humo...
Poros dilatados, pupilas hirbientes, fluído espeso, sudor, pasión, risas, humo...
Hoy...me apeteces

Inma Castrejón, la bruja de chocolate

viernes, 8 de febrero de 2013

recuerdos




Hoy hablando con un muy buen amigo comentábamos el valor del oro. Charlábamos sobre cuanto vale la amistad y cuanto vale ese mineral tan valioso.
La frase tan usada de "la amistad vale mas que el oro"...pues si, vale mas y yo le referí una joya que guardo en un saquito de terciopelo.
Es un saco pequeño, de menos de cinco centímetros de alto y tres de ancho, confeccionado de suave terciopelo de algodón azul oscuro y cerrado por un fino lazo de color rojo. Dentro esconde un tesoro que solo en un par de ocasiones, es una medallita de oro de la virgen del Rocío.
Cuando mi hija nació mi padre se la regaló con un grabado en el reverso donde figura su nombre "Pilar" y su fecha de nacimiento "25-01-1995". No hay referencias de quien la regala ni porqué, es pequeña y apenas pesa unos gramitos. No creo que costara demasiado dinero, pero si el suficiente como para suponer un esfuerzo para mi padre hacer tal regalo.
La cuestión es que, si, el oro vale mucho en este momento, la amistad muchísimo mas, pero el valor de esa medallita está en que mi hija jamás volverá a nacer, el 25 de Enero de 1995 nunca volverá a ocurrir y mi padre nunca jamás, pero nunca nunca podrá volver a ir a una joyería para comprar una preciosa medallita de la virgen del Rocío.
Hoy, a pesar de todo lo que tengo que agraderle a la vida por mis fugaces éxitos, esos momentos efímeros en los que con un poco de maquillaje, una puesta en escena estupenda y mucho trabajo todo se llena de aplausos, me voy a la cama pensando en cuanto le gustaría saber a mi padre todo lo que estoy consiguiendo, en cuanto le agradaría ver a su nieta con 18 años ya, con un futuro por delante, el lo orgulloso que se sentiría al saber que su nieto ha aprendido a tocar la guitarra como el lo hacía, incansable, lleno de talento y de ganas...hoy me quedo con ese oro, el que ya no vale por su materia sino por lo lejos que quedan los recuerdos y lo imposible de volver a vivirlos...

Inma Castrejón. la bruja de chocolate

miércoles, 6 de febrero de 2013

mañana



Mañana es un día muy especial para mi.
Mañana...mañana expongo en la cuidad donde nací y he soñado con ello.
Anoche sin ir mas lejos, mientras el sueño me acunaba soñé cosas bonitas. Soñé que venías a verme, si, tu y tu y tu, tu también. 
Y que la sala se abarrotaba de personas que solo conozco en fotos minúsculas y con las que he compartido muchos minutos de mi vida durante ya años.
Salía a saludar y todos se acercaban a mi con ganas de hablar de brujas y de trapos, de sueños y de vestidos preciosos, de aquella vez que me contaste algo bonito, de aquella noche que me atendiste en mi llanto, ese que ya no recuerdo...
Anoche soñé que todos mis personajes de cuento venían a verme y me recibían como quien recibe a los reyes magos y todo era alegre y luminoso y tu estabas preciosa y yo también y aquel chico del que no recuerdo ya su nombre se había hecho mayor...
Anoche soñé que todos nos encontrábamos por primera vez.
Solo fue un sueño, pero tengo la esperanza de que mañana, cuando salga a saludar..estés ahí

Inma Castrejón, la bruja de chocolate

domingo, 3 de febrero de 2013

otro día



Erase una vez un día hace ya mucho tiempo, un día de no recuerdo que estación del año, ni siquiera se de cual, solo conservo la percepción de que han pasado al menos mil años o quizás alguno mas. Pues ese día impreciso en el que aún no me alcanzaban los pies al suelo sentada en una silla, ese en el que los churretes de chocolate me adornaban la cara y asomaban las rozaduras de mis pequeñas rodillas por encima de los calcetines del colegio, ese día fue el primero que cogí una aguja y un poco de hilo.
Como recitando un conjuro mágico observé ambos objetos y justo en el momento de darle el primer uso supe que aquello era un matrimonio para toda la vida.
Me he perdido fiestas, salidas, amores, orden, he dejado de hacer mucho de lo que me hubiera apetecido y me he comprometido con mi oficio mas que nada en este mundo.
He estado horas y horas sin quitar los ojos de mis trapos, me esforzado, he recorrido miles de kilómetros de maneras inverosímiles y he procurado salir a escena como una verdadera princesa a pesar de todo y...¿sabes? No me arrepiento de nada, jamás fui infiel a mi trabajo y se que algún día, no se cuando, no se si pasarán otros mil años o incluso alguno mas, pero tengo la firme convicción de que llegaré lejos
Yo, a día de hoy me siento bien pagada, la experiencia, el camino, las personas...esa es la cosecha mas importante.
Hoy mis amigos se divierten en un lugar maravilloso, mis hermanas comen con mi madre, mis vecinos hacen barbacoas y yo estoy con mi marido, mi trabajo...

Inma Castrejón, la bruja de chocolate

martes, 29 de enero de 2013



El mar, el mar...y no pensar en nada.
Observando barco sin rumbo en la escarcha salada, los pies descalzos, las manos heladas y el corazón ardiendo, tu a mi vera y yo al lado.
El mar, el mar...y el viento atizando, levantando levantes de arenas finas y blancas, y el horizonte se anaranja por segundos, y mi nariz se acurruca en tu pecho, tu brazo me arropa, me abrazo callada.
El sol se va, y no pensamos en nada.
Paseo sin tiempo, sin muñeca esposada, sin ton ni son sin tic- tac, sin ti no yo, sin ser, sin luna, sin agua, sin sal...
El mar, el mar...sin pensar en nada.

Inma Castrejón, la bruja de chocolate

miércoles, 23 de enero de 2013

CONCIENCIA



Todos tenemos cuentas pendientes.

Si, aunque queramos negar aquello de lo que nos avergonzamos y por mas que escondamos la cabeza en una madriguera de topos.

Todos tenemos saldos negativos que jamás podremos pagar, que se quedarán por siempre pendiente hasta el día en el que nuestros huesos den con el frío subsuelo y las termitas corroan la caja en la que nos veneren los nuestros.

Y es que hay debes que nos condonan, otros que nos condonamos y algunos que nunca encontrarán misericordia ni ajena ni propia, pero hemos de saber cohabitar con la conciencia.

La conciencia...esa que nos recuerda que alguna vez, por algún motivo o sin el, en alguna ocasión no fuimos lo correctos o afables, coherentes o disciplinados, obedientes o maduros que se nos habría supuesto dadas las circunstancias.

En mi caso las peleas diarias con la propia, a la propia conciencia me refiero, no llegaron jamás a buen puerto. Por mas que quise dispersar su atención con cánticos de sirenas o músicas celestiales, siempre estaba allí. Como un faro en la noche, en la noche de todas y cada una de las noches, cual vigilante impertérrito al paso del sueño, pesadilla que no cesa...la conciencia.

Y un día muy temprano, amanecida de sueños pesados y desvelos, harta de tanto pesar y a eso del alba me dirigí a un jardín que tenía casi olvidado en mi cerebro.

Me armé de pala, rastrillo y una bolsa enorme de color negro, saqué aquella losa que no me dejaba soñar, la amordacé fuertemente para que jamás dijera ni media palabra, la introduje en aquella bolsa oscura y me puse a cavar un hoyo.

Cavé y cavé hasta que dí con una roca. Me metí en aquel agujero para sacarla y una vez despejado el camino seguí con mi entierro.

Introduje el bulto lo mas profundo que dieron mis fuerza, ya casi se me hizo oscuro y sin esperar a la luna vertí toda la tierra de alrededor.

Ne dejé rastro alguno de lo que podría haber sido un asesinato a sangre fría, con premeditación, alevosía y todos los agravantes que pudieran agrupar aquel acto y cogí mi pala, mi rastrillo y la cinta para la mordaza, me acerqué a la orilla del mar y con todas las fuerzas que pude almacenar en aquel momento lo arrojé todo marea adentro.

No se que ocurrió con todo aquello, jamás volví a los pies de aquel árbol donde todo quedó soterrado, el mar jamás me devolvió las pruebas y mis sueños volvieron a ser tranquilos.

Mi conciencia, la nueva, sigue almacenando meteduras de pata y asuntos impropios de persona tan amable como la que escribe, pero aún puedo convivir con ella.

No se si esto tiene algún sentido, es una declaración de culpa en la que la víctima, quizás y solo quizás, mereció tal muerte y sepultura, pero ahí os dejo mi cuento de culpas y conciencias y de pesadillas que se pudren en el mas profundo de los infiernos....

Inma Castrejón, la bruja de chocolate...

martes, 22 de enero de 2013

Tentáculos



Extendiendo tentáculos de kilómetros de longitud.
Con extraordinaria maestría para no envenenar al paso, no rozar demasiado y captar solo lo estrictamente necesario.
Tentáculos sutiles, reproducidos a escalas espaciales, ventosas selectivas, besos de garra ineludible...

Octopissy

Inma Castrejón, la bruja de chocolate 

domingo, 20 de enero de 2013

Este nuboso medio día me trajo un ligero deseo dormir. Una minúscula siesta en la que me dispongo a cerrar el telón que deja pasar la luz a través de mis pupilas.

Siento como poco a poco mi cuerpo se relaja, mis espalda se acomoda entre los cojines del sofá y determino inconscientemente con que sueño acompañaré mi descanso.

Reviso de entre mis recuerdos el mas dulce. El primero que aparece me remite a muchos kilómetros de aquí, a ese lugar donde siempre vuelvo, a ese del que jamás quise marchar y me dispongo a soñarlo.

Media hora contigo, en un letargo del que no eres partícipe sino marioneta al servicio exclusivo de mi imaginación caprichosa. Media hora extendida en un sofá que me transporta a aquel sitio mágico, ese del que no me fuí jamas, ese en el que quedaron nuestros dulces y eternos besos de una sola noche amanecida...

Media hora entre mis brazos y tu sin saberlo, sin que sepas que estás conmigo, a mi merced. Hipnótico tiempo de amor inventado, recordado, imaginado pero mio.

Este medio día te sentiré cerca, tanto que ni una brizna de aire corra entre nosotros, esta siesta de sofá y olor a café con chocolate tu eres mio, solo y exclusivamente mio y sin embargo...ni lo imaginas.

Magia!

Inma Castrejón, la bruja de chocolate

miércoles, 16 de enero de 2013

SUSPIROS

Suspirame lento, al oído, suave y bajito como caricias embotelladas.
Suspirame al filo del alba, sentada en la noche, con un té entre las manos, arropada entre tus brazos, acunada en una hamaca...
Suspirame cada vez, hasta que la luz de tus ojos me cieguen el alma, suspirame y no dejes que me vaya...
Aich...

Inma Castrejón, la bruja de chocolate

lunes, 14 de enero de 2013

IMPERFECTA

Y aquí me tienes, imperfecta.
Colmada de pasado, errores imborrables, equivocaciones constantes.
Aquí, con los pies descalzos y los ojos de miel, las manos al cielo y el alma en un puño, imperfecta...
Imperfecta de arena, de sal incrustada en la piel, de años de huida, de viento en el pelo, de portes pagados, de muebles de arriba, de muebles abajo, de coches, de humo, de alcoholes resacados, de dietas incumplidas, de promesas fallidas de tanto y tanto y aquí estoy...imperfecta
Nunca olvides que por algo soy bruja

Thinking...

Inma Castrejón, la bruja de chocolate


sábado, 12 de enero de 2013

El pasado...

Pasado y pasado está, pero forma parte de lo que somos ineludiblemente.

Hay que tener mucho valor para atreverse a abrir ciertas puertas, la mayoría de las mas terribles son las que abren aquello que fuimos y que, por defensa propia dejamos cerradas a cal y canto. Todos tenemos momentos oscuros que dejamos arrinconados en el rincón mas recóndito de nuestras neuronas, ese lugar al que los recuerdos se escapan sabiamente para dejarnos creer que fuimos perfectos.

El pasado a veces lo vislumbramos con cierta ternura, disfrazado de fotos en sepia, historias inventadas y mentiras aprendidas, pero la verdad solo pasa una vez, el resto se diluye como el azúcar en la leche tibia.

¿Donde se esconde lo ocurrido?
¿quien es dueño de la historia?
¿como saber quien tuvo o no la razón?
¿que pasó para que todo terminase siendo un borrón encerrado detrás de una puerta cuyas llaves tiramos un día al fondo del mar?

Preguntas, preguntas sin respuestas claras y la timidez de no dejar que aire corra para que el viento no se lleve tu presente, ese que construiste a base de recuerdos en sepia, uniformes de color rosa y juegos interminables.

¿Quien posee la verdad de un pensamiento de niño?
¿que ocurrió realmente?
y...por último y mas importante:
¿Que mas da lo que ocurriera?

La vida nos regaló unos minutos, unos años, unos días y muchos momentos, el tiempo transcurre a velocidades inciertas en las que un segundo suponen años y un año pasa en un abrir y cerrar de ojos.

Solo estoy segura de una cosa y es que perdonarse a uno mismo es lo mas complicado que existe, así que yo decido no abrir mi puerta escondida, no buscar la llave en el fondo del mar y quedarme con mis recuerdos inventados.

Inma Castrejón, la bruja de chocolate....

miércoles, 9 de enero de 2013

La felicidad...



Estoy absolutamente convencida de que la felicidad se esconde en el rincón mas recóndito de cada uno de nosotros.
Nos empeñamos en buscar en el exterior pasiones, aventuras, objetos, situaciones y la realidad es que, en cualquier momento y cuando menos te lo esperas sale de ti una sonrisa de no sabes donde. Es en esos momentos en los que me miro al espejo, observo mi nariz, me enseño los dientes y bizqueo un poco, me saco la lengua y exclamo en voz alta "¡Guapa! Si y es que ante el espejo la modestia es un incordio, un incómodo enemigo que no hace mas que chafarte la alegría.
Yo me considero inmensamente afortunada de poder tener un cristal en el que mirarme, uno que me trata con cariño y recuerda quien y como soy.
La felicidad no es mas que eso, valorar cada momento, sacarle el jugo a las emociones pequeñas, esas que nos producen la vida cotidiana, el sonido de la persiana del vecino, el saludo del de enfrente, el chiflar de la cafetera con su olor a café calentito, las flores que luchan por sobrevivir a pesar de mi desidia jardinera...
La felicidad es solo estar, nada mas y nada menos y se va igual que viene, pero tenemos que procurar que se quede el mayor tiempo posible.
Aich, hoy estoy divagando, pero me lo vais a permitir, eso me haríia extremadamente feliz!
Os deseo una feliz noche llena de sueños preciosos, de ganas de mañana, de relajada almohada, de blando colchón y de besos tiernos.

Inma Castrejón, la bruja de chocolate

lunes, 7 de enero de 2013

Hoy no quiero escribir, quiero hablar, quiero vivir y decir las cosas a la cara.
Hoy no me apetece gastar tinta en indiferencia...

Inma Castrejón, la bruja de chocolate

jueves, 3 de enero de 2013

carta a los reyes magos

De todo lo que le pedí a los reyes magos me conformo con una cosa.

Pedí millones de caramelos y un elefante rosa, un submarino amarillo y una pantera que sepa bailar, pero lo realmente importante estaba al final de mi carta, deseo con todo mi corazón que no te caigas.

Si, que nunca te caigas, al menos que no lo hagas si no estoy para levantarte, para ponerte una tirita y darte un beso.
Se que ya eres mayor, que tus días de niño se me pasaron como a ti...volando, que aquellos abrazos al recogerte del colegio acompañados de un fuerte beso y un "te quiero" nunca mas vendrán. Pero se que habrá mas mañanas y que conseguirás ser feliz, tanto como nunca jamás hayas soñado.

Niño, si, tu!, ese que casi no veo en todo el día pero que necesita saber que estoy, si...niño, niño de casi 20 años, niño de pelo espeso, sonrisa tenue y mirada esquiva, niño...

Ese que se moría por verme y que sigue queriéndome a su pesar, niño...por dios te lo pido...no te caigas si no te puedo ayudar a levantar, no te rindas jamás...niño!

Hoy cierro mis peticiones a los reyes magos rogando que, si he de sacrificar el elefante o el submarino, sabed que no me importa, prefiero tiritas y mercromina y millones de besos que aunque no los pidas..ahí quedan solo para ti, niño.

Inma Castrejón, la bruja de chocolate